lunes, 6 de diciembre de 2010

¿Queremos un 4% o una mejor educación?

A pesar de que la campaña por el 4% en Educación tiene muy buenas intenciones, la misma se desvía de lo que verdaderamente nos debería de preocupar: Que los sistemas/medidas que hemos estado aplicando hasta el momento no se adaptan a la realidad dominicana. Es cierto que carecemos de infraestructura, es cierto que tenemos profesores con poca preparación y ganando salarios deprimentes, es cierto que lo que se invierte en nuestro sistema educativo podría ser mucho más.



Pero hay ciertas preguntas que muchos han olvidado de hacerse:



¿Qué nos garantiza que ese 4% verdaderamente será invertido en mejorar la educación de los niños y jóvenes?
¿Qué nos garantiza que ese 4% irá a mejorar la preparación de los profesores?
¿Qué nos garantiza que esa parte de PIB de nuestro país en vez de terminar en los bolsillos de personas ligadas al Metro, Salud Pública o cualquier otra institución que nos pueda llegar a la mente, no terminará en los bolsillos de personas ligadas al Gobierno y a los contratistas ligados a los mismos?


Ni nuestro sistema judicial, ni los demás personas ligadas al gobierno han podido garantizar un uso correcto/adecuado de los recursos que actualmente maneja nuestro Ministerio de Educación. Hemos tenido Planes Decenales, sustituido libros de textos, cambiado la forma de evaluar a los estudiantes, incluido la Informática dentro de las asignaturas, pero nada de eso ha mejorado el nivel académico a través de los años.



Sin una verdadera intención de nuestro gobierno de mejorar el sistema educativo, siempre obtendremos el mismo resultado, sin importar que tanto dinero le inyectemos a educación. Es como aquel refrán que habla de la mona que se viste de seda, siempre seguirá siendo mona por mejor que se vista, nuestro sistema educativo aunque le busquemos el 50% de nuestro PIB seguirá siendo el mismito sistema educativo. Es probable que construyan inmensos colegios con pupitres que den masajes en la espalda, libros digitales, pantallas plasma en cada aula y cafeterías con Starbucks, pero eso no ayudará en absoluto a que mejoremos en el ranking de educación si, por ejemplo, no hay un verdadero interés en capacitar a nuestros profesores, en buscar un sistema educativo que verdaderamente se adapte a nuestra realidad.

Hemos visto noticias sobre escuelas públicas con computadoras y clases a través de TV,etc., pero también hemos visto como esas mismas aulas pasan todo el día sin electricidad o que los equipos se dañan o desaparecen. Vemos como niños saben encender y navegar en internet, pero no tienen ni idea de cómo escribir su nombre correctamente o de leer un párrafo y comprender lo que acabaron de leer. Hay personas que consideran que a pesar de la corrupción y de las pocas garantías que hay, debemos invertir ese dinero en educación a como dé lugar, sin embargo, estaríamos metiendo dinero en un saco roto, pues sólo nos estamos preocupando a que el dinero esté ahí pero no nos estamos dando cuenta que a la fecha ningún gobierno, reforma educativa, libro de texto, ministro de educación, inversión, infraestructura ha sido suficiente para que nuestro país en el ranking mundial de educación ocupe un escalafón distinto al que ahora mismo tiene. La fiebre no está en la sábana y hasta ahora ese ha sido el principal problema con esta campaña del 4%, no se dan cuenta que el problema no está en lo mucho o poco que se utilice para la Educación, el problema está en que hemos sido reiterativos en los modelos a seguir y los mismos nos han llevado a donde estamos hoy.



Si el 2.5, 3, 4, 10% es aprobado, probablemente veremos escuelas preparadas para 500 estudiantes en barrios donde solo hay 100 personas, en donde veremos los mismos maestros que siempre hemos tenido, pero acompañados de los “amiguitos de la base”, la querida del general fulanito de tal y una serie de personas más que SI se beneficiarán de este 4%. Muchos grupos se sentirán contentos por esta “gran conquista”, en caso de ser acogida por el gobierno, sin saber que abrirán una caja de pandora, con la que el gobierno podrá jugar a su antojo en época de campaña y en muchas otras situaciones.



Nuestro enfoque y empeño debe ir dirigido a que nuestras autoridades verdaderamente busquen mejorar nuestro Sistema Educativo tomando en cuenta cuales son nuestras limitaciones y nuestras fortalezas, en vez de estar buscando la vía fácil a través de la importación de sistemas utilizados en otros países con realidades distintas a la de nosotros o de aumentar los recursos en un área en donde no se tienen ni los mecanismos ni la voluntad necesaria para hacer que la misma produzca un resultado distinto al que hemos estado obteniendo durante años.



Finalmente, de forma clara la UNESCO hizo la siguiente observación en su Compendio Mundial de la Educación del año 2007:



“Es difícil vincular el nivel de los recursos con los

resultados potenciales de la educación. Claramente, el

hecho de simplemente cambiar los patrones de gasto

no es suficiente para producir el resultado esperado. El

financiamiento educativo debe ser utilizado en forma

eficiente y efectiva si deseamos que se traduzca en

cambios positivos. Adicionalmente, los indicadores a

nivel de sistemas (gasto como proporción del producto

interno bruto o PIB) no ofrecen una indicación clara

del uso eficiente de recursos ni de su impacto en el

aprendizaje. Por consiguiente, si se busca tener una

percepción más profunda, es importante combinar

estos indicadores con mediciones del rendimiento del

sistema y de los resultados de aprendizaje.”



“Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”… El 4% en Educación significa seguir haciendo lo mismo pero con más dinero.



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